Cerrar ciclos, la apertura a la libertad de una nueva vida.

Cuando termina una relación de pareja, amistad, laboral o simplemente concluye una etapa en nuestra vida, nos cuesta trabajo entender el por qué, y nos hacemos ideas locas sumergiéndonos en un océano infinito de amargura y depresión; pero no hay que olvidar que el dolor es obligatorio, pero el sufrimiento es opcional.

Cerrar ciclos quiere decir, cerrar la puerta, cambiar de página y dejar libres las cosas que ya terminaron y que no tienen solución, pero hay veces en las que nos encaprichamos y nos aferramos tanto a algo que no podemos volar.

No sé si la conocen, pero hay una leyenda sobre dos enamorados que van a visitar a un sabio en una montaña y le piden la fórmula mágica para que su amor dure para siempre, el sabio le pide a uno que vaya por un águila y al otro por un halcón, pasa el tiempo, los dos regresan con las peticiones de aquél hombre, al recibirlos, ata a las dos aves por las patas y los deja volar, evidentemente no pueden y caen, entonces el sabio termina: “Amar es igual que estas aves, hay que volar juntos más no atados”

Ciertamente esta leyenda tiene que ver cuando termina un ciclo, si estuvimos atados todo el tiempo no sabremos volar; debemos entender que para poder seguir adelante hay que dejar en libertad a lo que nos acostumbramos o a lo que estábamos “domesticados” , siempre agradeciendo por tantos momentos llenos de emociones positivas y negativas; no es fácil, pero tampoco es imposible.

Esto me recuerda las palabras de Jorge Bucay en uno de sus cuentos: “… Los obstáculos tú los trajiste…” Si no cierras la puerta, la energía que estás enfocando en esa situación que terminó, no te permitirá descubrir cuál es la siguiente aventura que tú mismo estás bloqueando.

Otras veces no queremos soltar la situación porque nos sentimos mal y nos derribamos al recordar los momentos que pasamos en específico, pero debes entender que siempre (y aunque suene muy egocéntrico) estás primero tú y que la felicidad sólo depende de ti ¿ok? ¡Ánimo! Agárrate de tu Dios y ten fe, todo es posible si puedes creer.

Agradece, escribe una carta dirigida a esa persona o a esa situación, describe lo que te hace sentir ya sea odio, decepción, envidia…Léela y después quémala y deja que el viento se lleve las cenizas, así es como podrás dejar en libertad… Ya me contarás los resultados. ¡Libérate!

Y acuérdate “Siempre vendrán tiempos mejores”

Dke.

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